martes, 25 de marzo de 2014

EN CEUTA TAMBIÉN NEVÓ


Como históricas se pueden calificar las dos únicas nevadas –al menos que se tenga constancia documental de ello- caídas en Ceuta. A ellas habría que sumar una importante granizada que tiñó la ciudad de blanco a finales de los años 60. Ceuta vivió un fenómeno atmosférico poco común en la zona. Cronológicamente, la primera nevada se registró el 8 de febrero de 1886 –dato aportado por el Cronista Oficial de Ceuta-. Tres días más tarde, el rotativo ‘El Eco de Ceuta’ informaba en sus páginas sobre la nieve caída sobre los montes ceutíes y zonas próximas: “Si hemos de creer en el adagio Año de nieves año de bienes estamos de enhorabuena. En la mañana del día 8 apareció a nuestra vista un bonito panorama al advertir nevadas las alturas donde se encuentran levantadas en nuestros campos las torres de Francisco de Asís, Isabel II y Renegado, y en mucha mayor escalas monte Negrón y las sierras de Axffa, Ben-Inixala, El Brut, Anghera y Sierra Bullones”, reflejaba en el rotativo. 


Granizada 

El 4 de febrero de 1967, una importante tormenta cayó sobre Ceuta, dejando algunas calles cubiertas de blanco. No era nieve sino granizo, pero la contundencia con la que había caído hizo que permaneciera algún tiempo, para disfrute de los niños de la época. Según recogía en sus páginas el diario ‘El Faro de Ceuta’, a las siete de la mañana “se desató una fuerte tormenta acompañada de gran aparato eléctrico. El fenómeno duró más de una hora siendo abundantes las precipitaciones, dejando cubiertas las calles y azoteas de una gruesa capa de granizo en algunos sitios de gran tamaño”. Durante esos días Ceuta estaba sufriendo las consecuencias de un importante temporal en la zona del Estrecho que había provocado la suspensión del servicio marítimo, dejando a la ciudad incomunicada. Al día siguiente de la granizada, y después de permanecer interrumpido el tráfico entre los puertos de Ceuta y Algeciras durante dos días, se reanudó el enlace marítimo. Como consecuencia del temporal, numerosos buques se refugiaron en el puerto ceutí. La tromba de agua y granizo ocasionó inundaciones en diferentes lugares, al quedar las alcantarillas y los desagües obstruidos. Los bomberos tuvieron que actuar en diferentes puntos, principalmente en numerosas viviendas que resultaron afectadas.


Nevada

Muchas son las personas que aún recuerdan la última nevada caída en Ceuta. Se registró hace ya dos décadas, concretamente el 1 de marzo de 1993. Supuso, sin duda, un gran acontecimiento en la ciudad. Prueba de ello fue el importante número de personas que
se desplazaron hasta el mirador de Isabel II para presenciar cómo caían los copos de nieve. La zona de ‘García Aldave’ fue punto de encuentro para decenas de ciudadanos que no querían perderse el espectáculo. Pero no fue el único lugar donde se pudo apreciar la nevada, ya que también –aunque mínimamente- se observó en el centro de la ciudad. Pasada las nueve de la noche –tal y como recogía ‘El Faro de Ceuta’- los primeros copos comenzaron a caer en distintos puntos, pero pronto comenzó a llover, por lo que se derritieron muy rápido. En la zona de ‘García Aldave’, debido a su altitud, la nevada fue más intensa, aunque apenas dos horas después, ya no quedaba rastro de lo que había supuesto un hecho insólito. Ese mismo día ya se pudo observar como en la zona marroquí, algunas montañas –entre ellas la ‘mujer muerta’- habían amanecido con un pequeño manto blanco que fue desapareciendo con el paso del tiempo. Nadie podía presagiar que esa estampa en las montañas aledañas, que no era desconocida pero sí excepcional, se iba a poder presenciar horas más tarde en Ceuta. Como consecuencia de la ola de frío polar que azotaba a la península aquellos días, aquel 1 de marzo, a las siete menos cuarto de la mañana el antiguo observatorio local de meteorología llegó a registrar una temperatura de 3,4 grados. Al mediodía los termómetros marcaban una temperatura media de 7 grados. Al día siguiente, en Radio Ceuta (Cadena SER) el jefe zonal del Instituto Nacional de Meteorología en Sevilla, Lorenzo Pérez Muñoz calificaba de insólita la nevada en Ceuta y en localidades próximas como La Línea de la concepción, donde también la nieve cayó en plena ciudad. Aseguró que las temperaturas registradas en la península con motivo de la ola de frío habían sido las más bajas en los últimos sesenta años.
Aquella nevada permanece en la memoria de muchos ceutíes, que recuerdan ese día como algo especial. Es el caso de Silvia Sánchez Prieto, quien por aquel entonces tenía trece años. En un diario, en el que apuntaba “las cosas mportantes”, escribió: “¡nieve en mi ciudad!”. Aún lo conserva. En ese diario, quedó reflejada la ilusión que le había supuesto ver nevar. Aquel 1 de marzo de 1993, en sus páginas escribió que “estaba mi vecino en casa jugando con mi hermana y conmigo, y llamó su padre a casa para decirnos que estaba nevando!!!”. Ahora su deseo es que lo vuelva a hacer y “que lo vean mis niñas”.
Para Mónica Granados aquel día, por una doble razón, fue inolvidable: “Regresé a Ceuta el 28 de febrero con mi bebé que había nacido un día antes. Cuando Ceuta amaneció toda nevada, mis amigas decían que mi hijo se había traído la nieve de Granada con él”. En casa de Mónica aquella nevada sigue estando muy presente porque “tenemos una foto enorme que compré en un estudio fotográfico, donde se ve una panorámica de la ciudad, y al fondo la mujer muerta cubierta de nieve”. Esa gran imagen tiene un importante valor para Mónica y su familia, ya que “recuerda la llegada de mi hijo a casa”.
Araceli Sánchez Sánchez también fue testigo de aquella nevada: “Ese día mis hijos no fueron al ‘cole’. Mi marido iba para el cuartel y se dio la vuelta para llevarnos a García Aldave. Cuando subimos aún caían copos de nieve”. Aunque de forma fugaz, los copos de nieve también se dejaron notar en las calles de la ciudad. Lidia Bahillo Pelluz, quien vivía en la calle Salud Tejero, recuerda haber “sacado el paraguas por la ventana para que mi sobrino viese la nieve, aunque no cuajó”.
Desde aquel 1 de marzo de 1993 no ha vuelto a nevar en Ceuta. No fue un sueño, pero sí que -para muchos-, el que la nieve vuelva a teñir la ciudad de blanco, lo sigue siendo.

sábado, 8 de marzo de 2014

martes, 4 de febrero de 2014

lunes, 27 de enero de 2014

HICIERON LA MILI EN CEUTA


Hasta su desaparición, el 31 de diciembre de 2001, miles de jóvenes de toda España realizaron el Servicio Militar Obligatorio en Ceuta. La popularmente conocida como ‘mili’ ya forma parte de la historia. Ceuta fue considerada durante muchos años como una plaza militar, por ello, junto a Melilla fue uno de los destinos más habituales, y también –hay que reconocerlo- menos deseados. Entre aquellos jóvenes que un día les ‘tocó’ cumplir el servicio militar en Ceuta, figuran rostros muy populares, y que en su día eran auténticos desconocidos o al menos no habían logrado el éxito que años más tarde obtuvieron. Imanol Arias, Carlos Segarra, Pablo Motos o los ya fallecidos Telmo Zarra y José Manuel Ibar Azpiazu ‘Urtain’ son algunos de los nombres que figuran en esa corta pero curiosa lista de personajes populares que realizaron la ‘mili’ en Ceuta.

Telmo Zarraonandia

Telmo Zarraonandia Montoya (20 de enero de 1921 – 23 de febrero de 2006), conocido como ‘Zarra’ es uno de los históricos del fútbol español. De hecho, sigue ostentando –con 252 goles- el record de máximo goleador de Primera División. Militó gran parte de su carrera en el Athletic de Bilbao, equipo en el que anotó, entre Copa y Liga, 333 tantos, siendo el máximo realizador en la historia del club rojiblanco. Obtuvo el ‘Trofeo Pichichi’ en Primera División en seis ocasiones. En el año 1941, cuando fue destinado a Ceuta, ya había debutado en Primera División. No era uno de los fijos en las alineaciones del equipo vasco, pero ya comenzaba a despuntar e incluso a marcar sus primeros goles. Durante su estancia en Ceuta, y así viene recogido en su biografía, disputó algunos partidos con la camiseta de la Sociedad Deportiva Ceuta. Apenas estuvos unos meses, ya que según el libro ‘Athletic Club. Héroes, pasajes y personajes’ (autor: Jon Rivas) el club rojiblanco consiguió su traslado a la base de Zorroza, donde seguiría cumpliendo el servicio militar. Años más tarde, tras su paso por la SD Indautxu y cuando ‘Zarra’ ya se encontraba en la recta final de su carrera; José Benoliel, presidente del Atlético de Ceuta intentó ficharle, pero finalmente se decantó por el Baracaldo.

José Manuel Ibar Azpiazu ‘Urtain’

Es otro de los nombres destacados del deporte español que también realizó la ‘mili’ en Ceuta. José Manuel Ibar Azpiazu ‘Urtain’ (14 de mayo de 1943 – 21 de julio de 1992) fue uno de los boxeadores más mediáticos en la década de los 60 y 70. A principios de los años sesenta comenzó a destacar en varios deportes tradicionales vascos, ganándose el apodo de ‘El Tigre de Cestona’. Llegó a levantar bloques de 250 kilos, pero su carrera se vio interrumpida al tener que realizar el servicio militar en Ceuta. Estuvo destinado en el Regimiento de Caballería ‘Montesa 3’. En un reportaje publicado en el diario ABC (15-02-1969), José Manuel Ibar afirmaba que durante la ‘mili’ se limitó a “comprar por la mañana el periódico al teniente coronel Zabala y llevarle por la tarde la orden del día”. El rotativo también hace referencia en sus páginas a que ‘Urtain’ viajó a Ceuta “llevando el más insólito equipaje que jamás pasará por la aduana: las dos piedras de ciento y pico kilos para los entrenamientos de levantador”. Tras su paso por Ceuta, retomó con éxito su trayectoria, hasta que un empresario apostó por él como boxeador. Pronto alcanzó una importante fama. ‘Urtain’ se convirtió en uno de los rostros más populares de aquella época. Según recoge la web ‘historiadelboxeo.com’- “[…] Llenó, como ningún otro púgil español, recintos y pabellones deportivos, incluso plazas de toros y campos de fútbol donde se había montado un ring”. En su palmarés figuran tres títulos de campeón de Europa de los pesos pesados. En 1992 falleció tras arrojarse de un edificio en Madrid.




César Manrique

Su nombre está ligado al presente de la ciudad, al ser el diseñador del Parque Marítimo del Mediterráneo. Pero también a su pasado, puesto que César Manrique (24 de abril de 1919 – 25 de septiembre de 1992) vivió parte de su etapa como militar en Ceuta. Al estallar la Guerra Civil, se alistó como voluntario en el bando franquista. Tras estar destinado algún tiempo en el Cuerpo de Artillería de Ceuta, combatió en diferentes frentes peninsulares. En 1939 regresó a su casa, y según viene publicado en su biografía (www.cersarmanrique.com), “nunca quiso hablar de su atroz experiencia en la guerra”.


Carlos Segarra

Su paso por Ceuta, al menos musicalmente hablando, fue bastante prolífico. Carlos Segarra (Barcelona, 1961) compuso durante el servicio militar algunas de las canciones más exitosas del grupo ‘Los Rebeldes’. Entre ellas, ‘Bajo la luz de la luna’ o ‘Mediterráneo’, un auténtico clásico que no llegó a terminarla, pero que comenzó a crear en Ceuta. Cuando hizo la ‘mili’, ya tenía muy clara su vocación por la música. De hecho, por aquel entonces ya había formado parte de varias bandas e incluso había sido publicado ‘Cerveza, chicas y... rockabilly!’, el primer trabajo discográfico en la historia de ‘Los Rebeldes’. Dos años después de la fundación del mítico grupo, fue destinado a Ceuta, concretamente a Regulares Nº 3; donde perteneció a la banda de cornetas, gaitas y tambores. El tema ‘Bajo la luz de la luna’, según reconocía el propio Carlos Segarra en una entrevista concedida a la Cadena SER, fue la primera canción que “compuse entera; letra y música”. Y la inspiración le llegó mientras hacía una guardia: “Aproveché un refuerzo para escribirla. Recuerdo que estaba en una garita, sin fusil, que sólo tenía un machete, y me puse a componer este tema”.

“[…] Bajo la luz de la luna / me dijiste adiós / con lagrimas en la cara
/ me rompiste el corazón / Y yo se que nunca olvidaré / que bajo la luz de la
luna yo te amé […]”.

La letra está basada en una “recuerdo personal”. Y es que  mientras cumplía el servicio militar, Carlos Segarra vivió una experiencia que el propio cantante califica como algo “clásico” de la ‘mili’: “Durante un permiso me dejó mi primera novia, después de casi cuatro años de relación. Estuve bastante fastidiado”. Aquel tema, años después se convirtió en un clásico, pero durante mucho tiempo estuvo guardado: “Después del servicio militar, grabamos el disco ‘Rebeldes con causa’, y no la incluimos”. Ni en este, ni en los dos siguientes, ya que Carlos Segarra pensó que “no le iba a gustar a nadie porque era un recuerdo mío personal”. En el año 1989, ‘Bajo la luz de la luna’ formó parte de ‘Más allá del bien y del mal’, álbum que llegó a ser a ser disco de platino (100.000 copias vendidas). Sin saberlo, Carlos Segarra había compuesto una joya musical: “Fue el segundo single tras el éxito de ‘Mediterráneo’, la metimos como una canción de relleno, pero el público es el que decide y pasamos de disco de oro con ‘Más allá del bien y del mal’ a disco de platino, gracias a la canción ‘Bajo la luz de la luna’”. No fue el único tema que compuso durante su estancia en Ceuta, puesto que “me dio tiempo a escribir otras canciones que fueron incluidas en dos o tres discos de ‘Los Rebeldes’. Y allí empecé a componer ‘Mediterráneo”. De Ceuta se llevó un importante repertorio y varios amigos, por lo que “con el tiempo, puedo decir que mereció la pena. Cuando fui a la caja de reclutas en Barcelona, y me dijeron que me tocó Ceuta, fue un palo, pero aprendí bastantes cosas que después apliqué en mi vida personal y profesional”. En 2011 regresó a Ceuta para presentar en ‘La Sala’ el disco ‘Noches de Luz, días de gas’, álbum conmemorativo de los treinta años de carrera de ‘Los Rebeldes’. Permaneció un par de días, recorriendo los lugares que solía visitar y el cuartel donde cumplió el servicio militar.

Imanol Arias

El popular actor, que desde hace años da vida a Antonio Alcántara en la serie
‘Cuéntame’, cumplió parte del servicio militar en la Compañía de Mar de Ceuta. Por aquel entonces, Manuel María Arias Domínguez, conocido popularmente como Imanol Arias (26 de abril de 1956), ya había debutado en el cine con la película ‘La Corea’. Residía en Madrid, donde formaba parte del Centro Dramático Nacional, después de haber abandonado los estudios de maestría industrial en electrónica. En 1978, como otros muchos jóvenes de la época, se vio obligado a hacer las maletas para cumplir el servicio militar en Ceuta, un destino que no le pilló por sorpresa puesto que según declaraba en una entrevista al programa ‘La Ventana’ de la Cadena SER, era “muy habitual que a la gente de Bilbao nos tocara Cerro Muriano, Ceuta o Melilla”. Imanol Arias ya había iniciado su carrera como actor, pero “tenía dificultades para comer caliente todos los días”, con lo cual “me lo tomé como un descanso”. El actor, natural de Riaño (León), aunque pasó su infancia y juventud en tierras vascas, reconoce que me lo pasé muy bien, aprendí muchísimo y tuve muchas experiencias”, matizando que “tuve una buena mili”. Imanol Arias, quien también estuvo destinado en el Peñón de Vélez de la Gomera, afirmaba en esa misma entrevista que “Ceuta lo que tiene de lejano y distante, también lo tiene de mágico”. Llegó a ser cabo primero. Tras el servicio militar, Imanol Arias retomó su trayectoria como actor, cosechando a lo largo de la misma grandes éxitos tanto en el cine como en televisión. Además ha obtenido importantes galardones como la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián o el Premio ACE de Nueva York. Ha estado nominado en cuatro ocasiones a los Premios Goya en la categoría de ‘Mejor interpretación masculina’. En el año 1996, protagonizó la película ‘Ilona llega con la lluvia’, film hispano-italiano rodado en Ceuta.


Josema Yuste

No hizo la ‘mili’ en Móstoles, sino en Ceuta. Josema Yuste, poco antes de formar parte del exitoso grupo humorístico ‘Martes y Trece’ cumplió el servicio militar en el Cuerpo de Artillería, concretamente en el Ramix 30. Fue en el año 1976. Ya por aquel entonces había iniciado su carrera como actor en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid, donde tras su paso por Ceuta conoció a Millán Salcedo y Fernando Conde, con quienes formó el trío 
–posteriormente dúo- ‘Martes y Trece’. El grupo humorístico marcó una época, formando parte de la historia del humor en España. Tras su disolución en el año 1997, Josema Yuste inició su carrera en solitario, dedicándose al mundo de la interpretación tanto en series televisivas como en el teatro. Precisamente, como protagonista de la obra ‘La cena de los idiotas’ visitaba hace escasamente un año la ciudad.



Pablo Motos

Otro rostro muy popular que también hizo la mili en Ceuta es Pablo Motos Burgos (Valencia, 1965). El conocido presentador del programa ‘El Hormiguero’ cumplió el servicio militar en los años 80. Según afirmaba en unas declaraciones efectuadas al programa ‘Hoy por Hoy’ de la Cadena SER, Pablo Motos recuerda que fue su padre quien le comunicó que le había ‘tocado’ Ceuta: “Estaba dormido, y mi padre entró en la habitación para decirme que habían salido las listas y que me había librado. Pero dos minutos más tarde me dijo: ¡Qué me he equivocado! ¡Te ha tocado Ceuta!”. Pablo Motos guarda un buen recuerdo, “tanto de la ciudad como de su gente”. Asegura que se lo pasó bien, aunque también vivió experiencias no tan positivas, y que después de tantos años aún no ha olvidado: “Estuve seis meses consecutivos sin regresar a la península. Durante todo ese tiempo tuve en la taquilla una fotografía de mi novia, que miraba todos los días. Estaba deseando verla, y en mi primer permiso, me dejó. Cuando volví a Ceuta, lo primero que hice fue quitar la fotografía de la taquilla”. Este contratiempo hizo que Pablo Motos se plantease el servicio militar de forma diferente, y comenzó a trabajar como disc-jockey en la discoteca Britannia, aunque eso supusiera un gran riesgo: “Tuve la oportunidad de ganar algo de dinero, y cada noche me escapaba para pinchar en la discoteca. Para que no me pillase la Policía Militar, me vestía como el más loco de ‘Locomía’. Allí me hice un sitio, y fueron unos meses muy buenos”. Hasta que un día lo descubrieron. “Me pilló un capitán –rememora Pablo Motos- y me dijo que sabía que por las noches me escapaba. No me arrestó, pero me pidió un favor: que llevara a su mujer a la discoteca, para que ella se distrajera y él pudiera estudiar. Estuvo viniendo un tiempo, pero cuando me quedaba un mes para licenciarme, me hicieron un juicio militar por, Supuestamente, acostarme con la mujer del capitán. Era mentira, y al final no tuve problemas”.
De su paso por Ceuta, Pablo Motos tampoco ha olvidado “una patatas bravas que comía en un bar que estaba en la calle principal, y un sitio donde te daban un litro de cerveza y una tortilla. Eran las mejores del mundo”.
Pablo Motos, tras su regreso del servicio militar comenzó su carrera como locutor en Radio Requena, donde llegó posteriormente a ser director. Labor que compaginó, según recoge una entrevista publicada en el diario ‘El País’, como limpiacristales. Tras su paso por Radio Nacional de España, Onda Cero y M-80, inició su carrera televisiva en Canal 9, hasta que en el año 2006 saltó a la fama con el programa ‘El Hormiguero’ que comenzó a emitirse en Cuatro Televisión. Actualmente sigue al frente de este magacín nocturno, pero en Antena 3. Han transcurrido casi treinta años de su paso por Ceuta, y Pablo Motos reconoce no haber visitado todavía la ciudad.

Otros nombres

Entre los personajes conocidos que realizaron el servicio militar en Ceuta también figura Josu Erkoreka (Bermeo, 1960), quien hizo la ‘mili’ en el Cuerpo de Caballería. El portavoz del Partido Nacional Vasco (PNV) en el Congreso de los Diputados asegura en unas declaraciones publicadas en la web ‘www.diariocritico.com’ que “salí quemado, la vida cuartelaría es muy jodida”.
También fue destinado a Ceuta el novelista Juan Marsé (Barcelona, 1933). Premio Cervantes en 2008, su primera novela ‘Encerrados con un solo juguete”, surgió de la correspondencia que escribió durante su estancia en la ciudad. Posteriormente, y según datos extraídos de ‘www.guzmanseptem.blogspot.com’, fue el autor de ‘Teniente Bravo’, una Novela que se desarrolla en la Ceuta de 1955, y en la que describe varios lugares de la ciudad.
Y otro deportista ilustre que cumplió el servicio militar en Ceuta fue Manuel Estiarte (Manresa, 1961). Considerado el mejor waterpolista español de la historia, en su palmarés, entre otros muchos logros, figuran dos medallas olímpicas (oro en Atlanta’96 y plata en Barcelona’92); un campeonato y dos subcampeonatos del mundo; dos recopas de Europa; 9 ligas y cuatro supercopas de España. Ha participado en seis Juegos Olímpicos y fue elegido en siete ocasiones mejor jugador del mundo de waterpolo. En el año 2000 fue el abanderado español en las Olimpiadas de Sidney. Desde el año 2008 hasta 2012 fue miembro de la directiva del FC Barcelona como responsable de Relaciones Externas. Actualmente forma parte del staff técnico que dirige Pep Guardiola en el Bayern de Munich. Cumplió la ‘mili’ en la Infantería de Marina. Durante su estancia en Ceuta estuvo ejercitandose en las instalaciones del CN Caballa, llegando a participar en el tradicional torneo que organizaba el club ceutí con motivo de las fiestas patronales.


Se libró

Hay otro rostro también muy popular, quizás no tan apreciado como los anteriores, que fue destinado a Ceuta para cumplir el servicio militar, pero finalmente se libró. Iñaki Urdangarín, según publicó la web ‘www.libertaddigital.com’, eludió el servicio militar en 1995 después de alegar una sordera de origen “traumático”. Dos años después de que el Ejército advirtiera que “el déficit auditivo de Urdangarín no era un eximente completo”, consiguió ser declarado “inútil” por “sordera completa”, una incapacidad que según un informe médico se había agudizado con el paso del tiempo. 
La discapacidad no le afectó a su carrera deportiva como jugador de balonmano en el FC Barcelona y en la selección española, donde consiguió una medalla olímpica en los Juegos de Atlanta. Según el citado medio digital, el ahora yerno del Rey, fue declarado en 1992, “apto” para cumplir el servicio militar, pero tras la presentación del primer informe médico, consiguió una “exención temporal del servicio militar obligatorio sujeta a revisión”. La misma se prolongó durante dos años hasta que -cuando ya se había anunciado por parte de la Casa Real su compromiso con la Infante Cristina-, “un control rutinario del Ministerio de Defensa (Dirección General de Reclutamiento), detectó una anomalía en la concesión de exención del servicio militar obligatorio de Iñaki Urdangarín. El sistema resaltaba como anómalo que un recluta que había pedido prórrogas por ser deportista de élite resultara ser sordo completo”.

Desaparición de la ‘mili’

Han transcurrido casi trece años desde que Federico Trillo –por aquel entonces ministro de Defensa- anunciara la desaparición del servicio militar, que se plasmó en un Real Decreto de 9 de marzo de 2001, y que adelantó al 31 de diciembre de ese año, uno antes de lo fijado por la Ley de Régimen de Personal, la suspensión de la prestación del servicio militar. Según el Decreto, el desarrollo del proceso de profesionalización requería el paso automático a la reserva de los militares de reemplazo, así como los jóvenes que tenían pendientes la prestación por disfrutar de prórroga o no haber sido clasificados. El Ejército contaba a finales de 2001 con 74.948 soldados y marineros, con un 40% procedente del reclutamiento obligatorio. Actualmente, la plantilla es totalmente profesional.

miércoles, 8 de enero de 2014

EN BUSCA DE UN SUEÑO

lunes, 23 de diciembre de 2013

CANAL SUR RADIO SE GESTÓ EN CEUTA


Canal Sur Radio ha conmemorado este año su vigésimo quinto aniversario. Aunque desde el 28 de febrero venía emitiendo en pruebas, fue el 11 de noviembre de 1988 cuando la radio pública de Andalucía iniciaba oficialmente sus emisiones. Suponía el principio de un proyecto que tuvo sus orígenes en Ceuta. José María Durán Ayo, quien posteriormente fue nombrado director de Canal Sur Radio, fue el encargado de redactar el boceto que incluía las bases de la que meses después se convertía en la radio pública andaluza. José María Durán desempañaba su labor profesional en Radio Nacional de España (RNE) y fue trasladado de forma provisional a Ceuta para instalar una delegación de este ente público en la ciudad norteafricana. Durante su estancia en Ceuta recibía una llamada de Salvador Domínguez, por aquel entonces director general de radiodifusión de la Junta de Andalucía, encargándole la puesta en marcha de Canal Sur Radio. Así lo explicaba José María Durán en una entrevista emitida hace algunos años en la radio pública andaluza: “En Ceuta vivía en una modestísima vivienda que me había prestado la Delegación de Obras Públicas al estar en esta ciudad montando una emisora de Radio Nacional de España. Un día estaba haciendo mi trabajo en un despacho de la Dirección de Carreteras cuando me llamó Salvador Domínguez y me dio la oportunidad de poner en marcha la radio pública de Andalucía. En esas mismas oficinas, en una máquina de escribir; hice un documento con todos los detalles que dieron origen a Canal Sur Radio. Estuve trabajando durante dos o tres meses hasta que en unos folios quedó reflejado todo el proyecto”.

José María Durán aún conserva aquel documento redactado en uno de los despachos de la Delegación de Obras Públicas, y que fueron los orígenes de un proyecto que acaba de cumplir su primer cuarto de siglo. Una radio cien por cien andaluza, pero gestada en Ceuta.